• MENÚ
  • COMPRA    0

El tesoro oculto de la corona de Recesvinto

El tesoro oculto de la corona de Recesvinto

Durante gran parte de la Edad Media, la península ibérica estuvo dominada por los pueblos del norte de Europa, los visigodos, que tras vencer a los romanos en el territorio de Hispania se asentaron aquí durante algo más de tres siglos. En ese periodo asentaron el cristianismo que habían heredado de los romanos y establecieron la capital del reino en Toledo. La elección de esta ciudad la convirtió en el centro neurálgico de España y por ello era el lugar donde se concetraban más riquezas. Los visigodos tenían especial predilección por las joyas y la orfebrería y era muy común el uso de coronas votivas, hechas en oro y piedras preciosas, que se colgaban de los techos de las iglesias para honrar a su dios.

Pero en el 711, tras un reinado de un año, el rey Rodrigo muere en la batalla contra los musulmanes y pierde el reino. Estos últimos se instalan en la península y al encontrar las numerosas coronas y joyas de oro que hay en las iglesias deciden fundirlas para extraer el oro. Algunos clérigos, viendo la amenaza que supone para sus tesoros, deciden esconder las coronas por lo que uno de ellos se marcha a Guadamur, a 11 kilómetros de la ciudad, y entierra selladas en una caja de cemento varias coronas de oro.

Muy bien debió esconder este tesoro ya que durante más de 1100 años nadie lo encontró. En 1858, tras unas fuertes lluvias, el desprendimiento de una tierra dejó al descubierto la urna de piedra que contenía las coronas. El agricultor que lo encontró vendió las piezas y llegaron hasta el diamantista de Toledo, que se encargó de limpiarla y prepararlas y que vendió gran parte al gobierno francés. Al llegar al gobierno de Isabel II estas informaciones, hubo un conflicto diplomático para intentar recuperar el tesoro, y finalmente una parte de él volvió a España.

De entre todos los elementos que volvieron, el más importante es sin duda la corona de Recesvinto, que reinó la España visigoda entre los años 653 y 672. Es una corona votiva fabricada en oro. El interior es liso y el exterior está decorado con hojas, algunas de ellas conservan aún piedras preciosas rojas. Además tiene incrustaciones de zafiros de Ceilán y perlas. Las cadenas que sostienen la corona están echas con eslabones en forma de hoja que se juntan en una azucena rematada en cristal. De esta flor cuelga una cadena con una cruz adornada con 7 perlas y 6 zafiros de Ceilán. Por último, del cuerpo central cuelgan unas letras que dicen "Recesvinto rey ofrece" en latín, ya que esta corona fue una ofrenda del rey a la iglesia. Las letras combinan perlas, zafiros, granates y oro.

Inspirados en estas coronas de zafiro hemos creado la colección Ceilán, en la que combinamos el oro con el cristal de Swarovski azul y blanco que representa los zafiros y las perlas. Además hemos creado variantes en otros colores y en plata para que puedas adaptar nuestra colección a tu propio gusto.

Puedes ver la colección Ceilán aquí.

Más posts