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Sara Montiel, de La Mancha a Hollywood

Sara Montiel, de La Mancha a Hollywood

 

María Antonia Alejandra Vicenta Elpidia Isidora Abad Fernández tenía un nombre demasiado largo para ser una estrella. Por eso decidió que adoptar el nombre de Sara Montiel le acercaba más a su sueño de convertirse en una actriz de éxito.

Nació en Campo de Criptana (Ciudad Real) en 1928 en una familia humilde de agricultores. Aunque recibió educación primaria empezó su carrera de actriz memorizando sus diálogos de oído ya que no sabía leer bien.

A temprana edad ya destacaba por sus dotes artísticas. A los 13 años fue llevada a Valencia para formarse, y más tarde participó en un concurso de talentos en Madrid, ganando el primer premio e iniciando estudios de arte escénico.

A los 16 años apareció en Te quiero para mí como actriz secundaria.  Su primer papel importante le llegó con Locura de amor en 1948 que narraba la vida de Juana la Loca. Su belleza y talento le llevaron a cosechar numerosos éxitos en España, pero Sara soñaba con llegar más lejos. México fue la siguiente parada de su carrera, donde se convirtió en toda una diva. El director Miguel Zacarías le recomendaría después que cambiara su nombre por Sarita, para hacerla más llamativa en Hollywood. Sará rodó numerosas películas mexicanas con los artistas más importantes del país, relacionándose además con personajes de la talla de Ernest Hemingway y Frida Kahlo.

Llegó a Hollywood en 1954, siendo la primera artista española de éxito en la industria, trabajando con actores de la talla de Gary Cooper y Burt Lancaster. A pesar de que le ofrecieron un contrato en una importante productora, nunca quiso atarse ni encasillarse y trabajó de manera independiente, aprendiendo además el proceso técnico de los rodajes, fotografía, iluminación y montaje.

Durante la grabación de Serenade hizo una fuerte amistad con Joan Fontaine, la cual le ayudó a conseguir otros papeles. Gracias a este rodaje conoció además a Elizabeth Taylor y James Dean, así como a su primer marido Anthony Mann.

Volvió a desarrollar su carrera en España y se mantuvo siempre como una gran diva, mezclando el glamour con el casticismo y convirtiéndose en una de las personalidades más importantes de la historia cultural latina.

Al igual que Elizabeth Taylor, Sara Montiel cultivó a lo largo de su vida un gusto exquisito por las joyas, entre las que se encontraban varias piezas de Cartier y VanCleef & Arpels.

Sara Montiel es, junto a Pedro Almodóvar, la estrella manchega más internacional, que al igual que el damasquino ha puesto a nuestra tierra en el foco mundial.

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