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Victorio Macho, el escultor que eligió Toledo para ser eterno

Victorio Macho, el escultor que eligió Toledo para ser eterno

 

A pesar de que es un nombre habitual entre los toledanos, Victorio Macho no es originario de la capital castellanomanchega, sino que nació en Palencia en 1887.

Su familia era de origen humilde, su padre era ebanista y siempre inculcaron a Victorio el interés por el arte y la música. Interesado en la obra de Alonso Berruguete, ingresa en la Escuela de Bellas Artes y Oficios de Santander y se convierte en escultor. Se trasladaría después a Madrid donde continuó su formación en la Academia de Bellas Artes de San Fernando.

Aunque hace grandes esfuerzos, tarda 15 años en conseguir relevancia hasta hacer el sepulcro del doctor Llorente. Ahí realizaría trabajos importantes como el monumento a Galdós y expondría en el Museo de Arte Moderno de 1921.

Vivió en Francia en el exilio durante la dictadura de Primo de Rivera donde sigue trabjando en su obra. Aunque vuelve a España, tiene que volver a salir al comienzo de la Guerra Civil, en esta ocasión a Francia, Rusia y América. Volvió a España en 1952 instalándose en Toledo donde permanecería hasta su muerte. En su casa taller crea el Museo Victorio Macho sobre la Roca Tarpeya, donando su obra al Estado español para que sea expuesta y visitable.

Fallece en 1966 en Toledo, pero su museo sigue tan vivo como siempre formando parte de la Real Fundación de Toledo. En él se puede visitar una gran parte de su colección de esculturas además de disfrutar del precioso entorno y del paseo por los jardines, donde también hay obras suyas.

 

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